Entre la cocaína y el hambre

Publicado en Folha de Sao Paulo

“No quiero sacar el coche nuevo porque la gente creerá que soy narco”, murmura Nando, desde un rincón del restaurante Kalliste de la capital Bissau. El empresario que acaba de regresar a su país, recuerda como todo empezó en el 2005 cuando un pescador encontró un bidón de polvo blanco en la playa y sin saber que era, lo terminó utilizando para marcar una cancha de futbol.

La inclusión de África occidental en la ruta del narcotráfico, debido a la necesidad de los carteles latinoamericanos de dar respuesta al aumento de la demanda europea, fue visible inicialmente en el 2004. Dos años mas tarde, el 27% de la cocaína consumida en Europa transitaba por la región, según UNDOC (Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Crimen). Unas 40 toneladas que generaban ingresos a los traficantes por unos USD 500 millones.

Pero las  desproporcionadas incautaciones realizadas en Guinea Bissau, la mayor presencia de latinoamericanos por sus calles y el conocimiento publico de un alto numero de autoridades implicadas, llevaron al pequeño país lusófono a ser considerado el primer “narcoestado” del mundo.

La impunidad, consecuencia de la fragilidad institucional, sumado a una costa salpicada por mas de 80 islas, fueron los motivos que llevaron a los carteles a desembarcar particularmente en este país, uno de los cinco mas pobres del mundo. Tras la guerra de independencia finalizada en 1974, las disputas constantes entre diferentes facciones del ejercito minaron las posibilidades de consolidar el estado. Esto generó una corrupción endémica sentenciando el futuro del país.

“Es un problema grave. Mucha gente ligada al ejercito y a la política está involucrado en el narcotráfico”, afirma el Secretario del Interior, Octavio Alves. En el año 2007 un informe de UNDOC encendió todas las alarmas, sin embargo fueron los asesinatos del presidente, Nino Vieira, y del jefe del Estado Mayor en el 2009 que terminaron movilizando a la comunidad internacional. Ese año se celebró la Cumbre de Praia, donde se lanzó un plan para la reforma de la seguridad buscando reducir drásticamente el ejército que ha sido impulsado desde entonces por la UE, Brasil, Portugal y Angola.

La UNODC tiene además desde el 2008 un proyecto de colaboración con la Policía Judicial aportando equipamiento y capacidad técnica. “Hemos puesto mucho esfuerzo en este proyecto”, afirma Marco Texeira, (Law Enforcement Adviser) de UNDOC, “ellos son los encargados de incautar la droga”.

La presión internacional y las reformas que se han implementado han logrado mitigar el trafico en la región, reduciendo el volumen de la droga al 13% de la consumida en Europa en 2009. Sin embargo por las calles de Bissau los todoterreno de lujo no asombran a nadie. “He venido en busca de negocios y me han ofrecido cocaína”, comentaba un empresario español en voz baja.

A pesar de los esfuerzos, la tentación de ganar dinero fácil en un país donde el PIB equivale a menos de tres toneladas de la droga en Europa, es un riesgo permanente. “Hay que evitar que el estado sea capturado por el narcotráfico”, afirma el Secretario del Interior en un tono esperanzador. “Pero sabemos que será muy difícil”.

La Policía Federal brasileña en Guinea-Bissau

A unos 30km al norte de la capital, en las instalaciones de un antiguo hotel abandonado se está terminando de poner a punto la nueva academia de Policía de Guinea Bissau, en el marco de la reforma de la seguridad. Se trata de un proyecto del gobierno de Brasil, financiado por la Agencia de Cooperación brasileña con una inversión de US$3 millones de dólares y una duración de tres años.

“El objetivo de la escuela es aumentar la capacitación técnica de la policía y regular las actividades de las fuerzas de seguridad de acuerdo a criterios internacionales”, afirma el embajador brasileño en Guinea Bissau, Jorge Kadri. El centro de entrenamiento dirigido por la Policía Federal brasileña con una quincena de entrenadores y la colaboración de la UNDOC, ha entrenado en los primeros tres cursos a unos 100 policías. A futuro, la idea es entrenar a las cuatro fuerzas policiales: la de orden público, servicio nacional de información, policía judicial y guardia nacional.

“La comunidad internacional está muy comprometida con las autoridades de Guinea Bissau”, afirma Marco Texeira, Law Enforcement Adviser de UNDOC. Este centro es parte de la estrategia de un plan nacional para la lucha contra el crimen organizado, creado en junio 2011 por el gobierno y está siendo apoyada además de Brasil, por Portugal y Angola.

“Infelizmente el país y la comunidad internacional aun no ha logrado resolver el problema de forma cabal”, agrega el embajador Kadri. Sin embargo, con la inauguración oficial de la academia el próximo mes de abril se habrá dado un nuevo paso para erradicar el problema. “En el corto plazo tendremos pequeños avances”, agrega Texeira. “Pero para ver los resultados habrá que esperar al menos tres años”.

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